GENERALIDADES SOBRE ARAÑAS


Las arañas se distribuyen a lo largo de todo el mundo. Colonizaron prácticamente todos los ecosistemas, a excepción del mar abierto. La mayoría de sus individuos son relativamente pequeños (no más de un centímetro de longitud corporal), aunque los de algunas especies, como las tarántulas o arañas pollito, pueden medir hasta diez veces más. Las hembras generalmente son más grandes y viven más que los machos. A pesar del ribete terrorífico de los nombres comunes que han recibido algunas especies, como "viuda negra", "araña lobo" y "araña asesina", las peligrosas para los humanos no pasan de una docena. El resto carece de posibilidad de afectar a las personas, ya sea porque tienen muy poco veneno, porque el órgano (llamado quelícero) con que lo inyectan no alcanza a atravesar la piel, o porque su veneno es poco tóxico.

 

La repulsión que causan algunas arañas se debe a su comparativamente enorme tamaño, como dichas arañas pollito (Grammostola spp.), nombre del lenguaje corriente que designa varias especies sudamericanas perteneciente a este grupo, cuyas hembras pueden alcanzar los diez centímetros; también están aquellas temidas por la peligrosidad de su mordedura, como dicha viuda negra (Latrodectus spp.), de distribución universal y con varias especies en la Argentina. Pero las arañas, aun las peligrosas, no atacan a los seres humanos, pues su comportamiento normal es huir ante un peligro o molestia. Los ataques suelen ocurrir por accidente, por ejemplo, cuando una araña se mete en la ropa y resulta apretada. Sin embargo, todas las arañas a excepción de unas pequeñas de la familia Uloboridae, de distribución mundial, y otras pocas poseen glándulas de veneno y son capaces de inyectarlo al morder. Lo hacen para atrapar las presas de las que se alimentan.

 

Las arañas migalomorfas presentan cuatro pulmones en libro (llamados así por poseer numerosas laminillas como las hojas de un libro para el intercambio gaseoso) que son utilizados para la respiración y quelíceros que se ubican paralelos al eje del cuerpo, por lo que deben cazar presas de similar tamaño o incluso menores. Estas características primitivas están presentes en el ancestro común de todas las arañas y que las migalomorfas mantienen, mientras que las araneomorfas han desarrollado nuevas características, como la posición de los quelíceros de forma perpendicular al eje del cuerpo, lo cual les permite mayor variedad de posibilidades de captura de presas ya que pueden someter a presas mucho más grandes que su propio tamaño corporal, debido a una mayor apertura y fuerza. Asimismo, las araneomorfas pueden tener solo dos pulmones en libro para la respiración, pero en su mayoría han adquirido tráqueas (estructuras internas ramificadas que abren al exterior por pequeñas aberturas) para la respiración. Además, las arañas araneomorfas cuentan con un recurso novedoso que es el desarrollo de diversos tipos de seda para tejer telas complejas especializadas en la captura de determinados insectos, tanto caminadores como voladores. A diferencia de esto, las migalomorfas no utilizan la seda como método esencial de captura, por lo que su dieta se encuentra mayormente limitada a presas caminadoras que puedan sorprender y capturar.

 

Una de las familias de migalomorfas, llamada Theraphosidae, se destaca por la abundancia y diversidad de sus especies, con más de 900 descriptas, entre las que están las más comunes y conocidas. En forma laxa se suele denominar tarántulas a las arañas de ese grupo, si bien el término corresponde estrictamente a una especie del sur de Italia (Lycosa tarantula) que tomó su nombre de la ciudad de Taranto.




ARAÑAS MYGALOMORPHAE


El grupo tiene una amplísima distribución, pues se encuentra a sus géneros y especies en casi todas las regiones y hábitats del planeta, desde selvas húmedas hasta sabanas semidesérticas. La mayoría se concentra en zonas tropicales y subtropicales, sobre todo en América, África y Australia, con menos especies presentes en Europa.

 

Una de la características anatómicas de las arañas migalomorfas es la posición paralela de sus quelíceros, con que capturan presas por inyección de su veneno, por lo que mueven sus colmillos de arriba hacia abajo. Otro rasgo es que usualmente solo tienen dos pares de hileras, que son los apéndices abdominales que producen su seda. La mayoría de estas arañas tiene ocho ojos, salvo algunos géneros que tienen seis; determinadas especies que habitan en cavernas tienen menos y hasta perdieron los ojos.

Entre las maneras de desplazamiento de muchas arañas está dejarse arrastrar por el viento utilizando fragmentos de seda a guisa de velas o parapentes, conducta conocida en inglés como ballooning. En ella incurren pocas especies de migalomorfas, por lo que el grupo se dispersa mayormente por simple locomoción. Es así que sus ejemplares juveniles no suelen alejarse mucho de la madre, y que, salvo algunas más caminadoras, como las de la mencionada familia Theraphosidae, las poblaciones de migalomorfas generalmente presentan distribuciones espaciales compactas. En algunos casos se ha observado el fenómeno llamado simpatría: especies diferentes que ocupan la misma área geográfica.

Entre las migalomorfas encontramos a las arañas más grandes conocidas: algunos representantes de la citada familia Theraphosidae, con cuerpos de hasta 10cm, pueden alcanzar los 30cm si contamos las patas. Pero otras especies no exceden los milímetros, como las de la familia Mecicobothriidae. La más pequeña encontrada en territorio argentino es Chilehexops misionensis, cuyos machos miden entre dos y tres milímetros, considerablemente más, sin embargo, que los de la especie Mycromigale diblemma, de Panamá, que no alcanzan a medir un milímetro.

 

Como regla general, las migalomorfas tienen abundante pilosidad y quelíceros grandes y fuertes. Su modo de vida es sedentario y transcurre sobre todo en cuevas que rara vez abandonan. Pueden construir cuevas tubulares con la entrada cubierta por una fina seda, vivir en cavidades debajo de piedras o construir cuevas con tapas articuladas por una especie de bisagra hecha por la araña con su tela, como hacen las arañas albañiles (Actinopus spp.).

Existen incluso especies arborícolas, que ocupan huecos en troncos. No suelen valerse de su seda como método de captura de presas, si bien algunas especies, pueden tejer telas elaboradas, como las de la familia Dipluridae. Pero aun esas telas más elaboradas carecen de la complejidad y de las estructuras estereotipadas de las tejidas por las arañas araneomorfas, de las que estas se cuelgan, mientras las migalomorfas tejedoras solo caminan sobre sus telas.

 

 




ALIMENTACIÓN


 

Las migalomorfas se alimentan de todo tipo de presas, entre ellas una amplia gama de insectos, como escarabajos, cucarachas, langostas y grillos. Pueden comer arañas, incluso de su misma especie, aunque el canibalismo suele ser muy circunstancial.

 

 

La mayoría captura al acecho: aguardan cerca de la entrada de su guarida, que puede tener más de un metro y medio de profundidad en algunas especies. Pero ciertas Theraphosidae, a diferencia del resto del grupo, son bastante más activas, pues salen a caminar alrededor de la cueva. Cuando perciben vibraciones en el suelo con los numerosos receptores que forman sus pelos, atacan de manera veloz y con mucha precisión. En fracciones de segundo clavan sus colmillos en la presa y le inyectan un veneno que sirve para matarla y predigerirla. Las arañas necesitan esa predigestión porque solo pueden tragar líquidos. Cuando la presa sucumbe, la araña comienza literalmente a exprimirla por presión de sus grandes colmillos y a succionar los líquidos, mientras el veneno licúa las partes sólidas.




ENEMIGOS NATURALES



Aves, reptiles y algunos mamíferos son los predadores tradicionales de las arañas. Algunos pájaros capturan los machos cuando estos salen en búsqueda de las hembras. Hay arañas araneomorfas que se alimentan de ciertas especies de migalomorfas.

 

Entre los enemigos naturales más importantes de las arañas se cuentan las avispas de la familia Pompilidae, conocidas como avispas de las arañas. Basta que una perciba la cueva de una araña para que se meta en ella, inmovilice a su ocupante clavándole el aguijón en su centro nervioso, cerca de la boca, y deposite un huevo sobre su abdomen. Arrastra después a la víctima a un hueco en la tierra o en un árbol, o la deja en la cueva donde la halló. Luego tapa la entrada del escondite. Cuando la larva emerge, se alimenta de la araña. Algunas especies de avispas inmovilizan a la araña y le depositan el huevo, pero a diferencia de lo anterior, la araña se recupera y continúa con su vida normal hasta que la larva la devora aún viva en su totalidad.

Los hongos entomopatógenos son aquellos que parasitan diferentes órdenes de artrópodos, desde arañas hasta casi todos los grupos de insectos. Los hongos entomopatógenos comienzan su infección a través de la cutícula externa de las arañas.

 




PELIGROSIDAD


Las migalomorfas poseen glándulas de veneno dentro de sus quelíceros, pero salvo la especie australiana Atrax robustus y casi todas las del género Hadronyche, no son peligrosas para las personas. La mayoría de las Theraphosidae del Nuevo Mundo tienen pequeñas setas urticantes en el abdomen, con función defensiva. Cuando un predador se les acerca, raspan con las patas posteriores la zona de esas setas, de la que se desprende entonces una nube de pelos que provocan irritación en la piel o las mucosas del atacante y lo distrae lo suficiente como para que la araña huya. Esos pelos producen picazón en la piel humana y pueden generar una irritación más seria en mucosas.

Algunas especies, como las de género Vitalius (presentes en el norte de Argentina) pueden depositar los pelos urticantes en el saco de huevos para protegerlo de posibles predadores como vertebrados u hormigas. 

 

Las especies más agresivas suelen levantar los primeros pares de patas y abrir los quelíceros demostrando su poderío, si se ven aún más amenazadas pueden facilmente morder con notable rapidéz.




HISTORIA NATURAL


Las arañas migalomorfas son longevas. Hay registros de hembras que vivieron veinticinco años en cautiverio. En la mayoría de las especies, las hembras continúan creciendo luego de llegadas a adultas. Como las arañas están cubiertas por un exoesqueleto endurecido, necesitan mudarlo para crecer. Durante la muda, que se llama ecdisis, el animal cubre el suelo con seda densa, se ubica patas para arriba sobre ella y se desprende de la vieja cutícula mientras la nueva fue creciendo por abajo. El proceso dura varias horas hasta que la piel se endurezca, durante las cuales la araña queda sumamente expuesta al ataque de predadores.

 

 

Los machos, una vez que alcanzan la madurez sexual, se hacen vagabundos, dejan sus cuevas y caminan largas distancias en busca de hembras para copular. Una vez que detectan la presencia de una hembra a través de las feromonas de contacto que pueden depositar en la tela, el macho inicia un cortejo que involucra golpes de patas, palpos y vibraciones corporales para advertir a la hembra que se trata de un macho de buena calidad y no una presa más.

 

 

Si la hembra lo acepta, en general, el macho engancha los quelíceros de la hembra con un par de ganchos (apófisis tibiales) y luego realiza una serie de inserciones palpales. Luego de la cópula, el macho escapa rápidamente y se aleja.

 

 

 

Antes de la cópula, los machos realizan un proceso denominado inducción espermática, en la cual llena de esperma los bulbos. Esta acción puede llevar desde unos pocos minutos hasta una hora en las especies más grandes.

El macho primero teje una densa tela, después se mete debajo para colocar una pequeña gota de esperma y finalmente carga los bulbos copuladores al ponerlos en contacto con la gota. Luego de este proceso, el macho se come la tela realizada.

 

 




CONSERVACIÓN


Por su docilidad y longevidad, las migalomorfas de la familia Theraphosidae constituyen una tradición en el mundo de las mascotas exóticas. Desde hace más de dos décadas, estos animales se han hecho muy populares en ese carácter en Europa y los Estados Unidos, lo cual generó un comercio, tanto legal como ilegal, que podría poner en riesgo las poblaciones naturales.

 

La tarántula más famosa del mundo, llamada rodillas de fuego (Brachypelma smithi) es natural de las selvas tropicales del sur de México y se vende en todos los mercados de mascotas. Ese comercio da lugar a un tráfico internacional de animales que se realiza en muy malas condiciones y ocasiona la muerte de muchos. Además provoca capturas desmedidas de ejemplares silvestres. Esto llevó a que la especie fuese considerada en peligro en el marco de la convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). En la Argentina, el tráfico de arañas para mascota afecta a algunas especies del norte del país, de los géneros Acanthoscurria, Cyriocosmus, Grammostola y Paraphysa, entre otros. Cabe destacar que recientemente, la especie de tarántula Argentina Grammostola vachoni ha sido categorizada en la lista roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) en el estado de Vulnerable (http://www.iucnredlist.org/details/18217620/0).

 

El estudio de la biología de todas estas especies es un camino que permite arrojar luz sobre la evolución de la fauna en distintas regiones del mundo. La divulgación del conocimiento científico de ellas ayuda a comprender las funciones que cumplen en los ecosistemas y a adoptar una actitud conservacionista para con estos y aquellas.